Gonzalo Garay y nueva obra: «Es la suma del proceso de observación que uno hace durante toda su vida»

Durante una entrevista exclusiva a AraucaníaDiario, el abogado y autor del libro «Conociéndonos y otros cuentos», comentó sobre su obra más reciente, titulada «Vicente». Además, se refirió a su experiencia trabajando durante la pandemia y sobre aquellos autores que lo motivaron a convertirse en escritor.

Gonzalo Garay, abogado, ex juez oral de Temuco y actual notario y conservador de bienes raíces de Carahue, y autor del libro «Conociéndonos y otros cuentos«, conversó con AraucaníaDiario sobre su nueva obra «Vicente«. Durante la entrevista contó cuales fueron los autores que lo motivaron a convertirse en escritor. Así como la experiencia de trabajar en medio del confinamiento por la pandemia por coronavirus y ofreció consejos para aquellos que se encuentran interesados en la escritura.

¿Cuál fue el primer libro que te impactó e interesó en la escritura?

– Por supuesto que hay una influencia de los escritores latinoamericanos y los escritores chilenos. José Donoso, por ejemplo, es una influencia desde que yo era un niño. Gonzalo Contreras, ya entrando en la adultez, es una gran escritor chileno. Esas son mis influencias a nivel chileno y Bolaños, eso es imperdible. Y a nivel de Suramérica te diría que Cortazar es lo que más me llama la atención, lo que me resulta más llamativo y en lo actual el argentino César Aira que también es un gran escritor. Y bueno, toda la literatura anglosajona. Todos estos son los que forman parte de mis influencias, eso sin dejar de soslayar algunos escritores de otras latitudes, pero es lo que más me ha motivado, me conmueve más.

¿De qué trata esta nueva novela?

– Esta novela trata fundamentalmente del momento de  la vida de un arquitecto, quien se encuentra en una crisis de mediana de edad y este personaje empieza a hacer recuerdos o rememorar que fue lo que llevó a que su matrimonio se quebrara.

«Entonces, a partir de ciertas memorias, él empieza a recapitular ciertos fragmentos o episodios de su vida y empieza a construir una realidad nueva, a partir de la consciencia de sus propios errores».

Sobre eso trata la obra y sobre ciertas pasiones que tiene que enfrentar en el medio de su separación y de un desenlace más bien sorprendente de todo este cuadro matrimonial decadente. El se siente prisionero de un sistema familiar al cual él accedió siendo muy joven y del cual no sabe como salir, como eludirlo. Ese es más o menos el trasfondo de la novela.

¿La novela tiene alguna relación con alguna experiencia personal o situaciones que haya observado? ¿la trama guarda algún parecido con una realidad específica?

– Todo el trabajo del escritor trata mayormente de observación. Una observación que va mucho más allá de la vivencia propia, como somos seres sociales y sociables, estamos y convivimos en sociedades donde trabajamos y tenemos vínculos de amistades, vínculos familiares; y todo esa observación permanente te va dando un bagaje de experiencia que uno luego traspasa a una novela. Esto claramente no es autobiográfico ni nada eso, sino que es la suma del proceso de observación que uno hace durante toda su vida y yo creo que los lectores van a encontrarse con experiencias que les puede parecer muy conocidas y pueden llegar a reconocerse en alguna de las experiencias o de las temáticas que toca este libro. 

Creo que eso es lo importante, que el lector tenga la opción de armar su propia historia a partir de lo que está leyendo. Finalmente, se trata de situaciones que forman parte de la cotidianidad, porque no tenemos que ir muy lejos para encontrar historias que son fascinantes o llamativas. Están en la vida misma y lo que uno hace con esa observación es un proceso de transformación y desarrollo de la historia y la plasma en el papel. Luego le agrega cierta ficción, creando la historia a la medida de lo que tú quieres transmitir.

¿Cómo fue su experiencia trabajando durante la pandemia y cómo es el confinamiento obligatorio para un escritor?

– La verdad es que a mí me vino muy bien el tiempo en el que Temuco estuvo muy confinado al principio. Me vino bien porque yo aproveché mucho el tiempo. Terminé de escribir una nueva novela y también saqué un nuevo volumen de cuentos que está en proceso de revisión en tres editoriales. Entonces, para mí fue muy prolífico. De hecho, ahora estoy escribiendo otra cosa más.

Me vino muy bien, porque en otro trabajo hay que estar fundamentalmente presente, pero en este minuto no tuvimos mucha sociabilidad entonces yo me pude encerrar bien en la lectura y la escritura.

¿Qué sigue ahora y qué proyectos tiene en mente?

– Estoy esperando lo que me digan en las casas editoriales sobre mi segundo volumen de cuentos y de la que sería mi segunda novela o mi cuarto libro. Estoy en este momento escribiendo lo que sería mi tercera novela y voy bastante avanzado en eso. Es un proyecto que tiene que ver un poco más con el mundo del derecho -yo también soy abogado y fui juez- entonces tiene alguna cercanía con eso, pero ficcionado. No hay nada de vivencias propias, sino que es una ficción o ciertas conclusiones y razonamientos, es una historia que dice relación con el mundo judicial, que toca de cierta manera ese mundo. Es lo que estoy escribiendo ahora y mi proyecto para lo que resta del año.

¿Qué aconseja a las personas que están interesadas en convertirse en escritores?

– El consejo que yo les puedo dar es que lean harto. Es un proceso que va de la mano. La escritura y la lectura son inseparables, por eso yo recomiendo que lean y que lean de todo. Que vayan formando sus propios estilos, encontrar un estilo y una voz propia no es tan fácil, hay que ir escribiendo y apuntando cosas. La pluma se va afinando en la medida que uno va escribiendo. Entonces esto es como un deporte: en la medida que tú más entrenas, más vas puliendo tus virtudes o tus habilidades.

Esto no es algo que van a aprender en una academia. Desde ese punto de vista yo creo que es super valioso entrar a talleres, pero un taller no te va a enseñar a escribir, te va a dar cierta directriz, pero el escritor se hace solo y se hace fundamentalmente escribiendo y leyendo. Esta es una buena forma de aventurarse a la escritura.