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EL CONEJO Y SU NOVIA ZANAHORIA
lunes, 20 de febrero de 2012



Que Romeo y Julieta se enamoren contra el furor de las tribus de Montescos y Capuletos es un universal de la maravilla de Shakespeare, pero de amores imposibles están hechos casi todo el cine, la literatura y los malos (también los mejores) recuerdos. En este caso, un conejo se enamora de una zanahoria y una zanahoria de un conejo, todo por accidente, porque se encuentran en el lugar natural, pero equivocado.

Igual el amor es más fuerte que los cazadores, las familias convencionales de conejos y hasta un mar de tímidas zanahorias. Orejón, como su mismo nombre lo indica, tiene unas orejas exageradas, y Zana ha salido recién de la oscuridad de la tierra y adora al sol. Ninguno de los dos conoce aún las normas de este mundo cruel, así es que cuando se encuentran es dulcemente la felicidad: "Con mucho cuidado, apoyó la cabeza en el conejo. Se sonrió, suspirando aliviada".

-Está vivo -dijo con voz suave. Volvió a poner su cabeza sobre el pecho del conejo. Esta vez, los latidos del corazón le parecieron divertidos y sintió en su mejilla el calor del pecho de Orejón.

-No se ve tan malo -pensó-. Pobre... parece una almohada con orejas.

Fuente Empresa Periodistica La Nación S.A.